Cuando están malitos… Porteo de necesidad.

Muchas veces nos vemos escribiendo sobre los beneficios del porteo, que si las ventajas, que si la manera de llevarlos adecuadamente… Hoy voy a hacer hincapié en una situación que recientemente me trajo a la cabeza los beneficios reales, y no teóricos, del porteo.

Nuestro peke (4 años, casi ni me lo creo al escribirlo) se hizo una pupita en un pie, aparentemente nada serio, unas chanclas de plástico que le hicieron una ampollita cada una en un pie, en el dedo meñique, mientras lavaban papi y él el coche delante de casa, vamos, 15 minutos.  Una las pupas fue curando bien, pero la del pie izquierdo malcuró y terminó siendo una infección que subía pie arriba hacia el tobillo: hinchazón, dolor, …. Nada de cole, nada de calzarse, siquiera apenas poder ponerse unos calcetines de mamá (que tampoco es que fueran mucho más grandes) para no tocar directamente en el suelo. ¿Y cómo nos acercaríamos al centro de salud? ¿Cómo hacíamos la compra? ¿Cómo íbamos a la farmacia? Sólo en casa no podía quedarse, sólo en el coche tampoco… ¡Mooooochila, mooooochila! :-).

Bendita aliada… para subir y bajar al centro de salud (la mala suerte hizo coincidir carretera en obras enfrente del centro, ale, a aparcar lejos…), para ir a comprar la comidita que más le gustaba (y más estos días que estaba pachucho …), para que nos diera un poco el aire y no estar metidos en casa (imaginaros lo que incapacita no poder calzarse!!), para rememorar viejos tiempos (ya no se deja mucho :-) ) y disfrutar de paseos apapachándonos… Otra vez volver a oír: “...pero si es muy grande!“, “qué hace ahí que no vas andando hombre???“, claro que al dar media vuelta y ver el pie la cosa cambiaba, pero me volví a ver como antaño haciendo de tripas corazón, contestando de manera educada “no, que está malito, pero es que además queremos aprovechar que nos apetece mucho!!“.¡Haced lo que os plazca! Que mientras no hagamos daño a nadie, y, lo que más parecía gustar, es una solución práctica, respetuosa y mimosa a un problema real. Que vale que el problema no era (ya, pero pudo serlo..) grave, pero para él sí, y sabemos que en esas situaciones necesitan más su vuelta al regazo…
Por cierto, desde aquí un saludo y un afecto enorme para María José González y para Antía del Centro de Salud de Viana do Bolo por la manera que tuvieron de tratarnos, de hablar con él, de integrarnos en su curación en las consultas, de hablarle, de irle explicando todo lo que iban a hacerle, de todo… el mundo necesita más profesionales como vosotras. ¡Gracias!.

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